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Mariana Hartasánchez analizó la idea de libre albedrío en la obra de Hamlet



La locura, la duda, el destino y la muerte, son algunos temas que encierra Hamlet, quizá la tragedia más famosa de William Shakespeare. Para hacer una especie de lectura a profundidad de estos temas, otro dramaturgo inglés, Tom Stoppard, tomó a dos personajes secundarios de la obra y reinterpretó esas reflexiones shakespearianas, resultando una comedia del absurdo muy original y profunda.

Así lo subrayó la actriz, dramaturga y directora mexicana Mariana Hartasánchez en la sexta sesión del ciclo Charlas sobre cine y literatura: Shakespeare 400 años, que en esta ocasión giró en torno al filme Rosencrantz y Guildenstern han muerto (Rosencrantz and Guildenstern are dead, Gran Bretaña-EU, 1990), de Tom Stoppard.

Basada en una obra teatral del propio autor de origen checo, esta cinta narra la historia del príncipe Hamlet a través de dos personajes secundarios que aparecen en el drama de William Shakespeare. Rosencrantz y Guildenstern son utilizados por el rey para conspirar contra Hamlet, quien se burla continuamente de ellos.

A decir de Mariana Hartasánchez, la adaptación de Stoppard es algo muy interesante que aprovecha estos dos personajes para poner en juego un tema trascendental, implícito en la obra de Hamlet, pero que a través de ellos se puede explotar de una manera más lúdica. Se trata de una nueva propuesta en torno al libre albedrío.

Acompañada de José Antonio Valdés, subdirector de Información de la Cineteca, Hartasánchez señaló que aunque en la obra original Rosencrantz y Guildenstern tienen sólo un par de escenas y no se da a conocer mucho de ellos, en el filme sirven perfectamente para jugar con el tema del destino. “Hay varios momentos en que se juega con estos cuestionamientos, pero tras bambalinas. Es una especie de lectura a profundidad de todo lo que la obra de Hamlet aborda”, expresó.

Por su parte, Valdés Peña destacó las variadas influencias que presenta tanto la obra de Stoppard como su adaptación cinematográfica: “Hay una serie de influencias divertidas, no solamente de la literatura, sino también del teatro y la cultura popular. Por ejemplo, de Becket y su teatro del absurdo; Joyce y su cuidado con el lenguaje, o incluso el humor típico de Monty Python”.

La directora general de la compañía de teatro independiente Sabandijas de Palacio, Mariana Hartasánchez coincidió que el humor que caracteriza a la película está profundamente arraigado en la cultura inglesa, tal como acostumbra el grupo británico de humoristas Monty Python, y que Tom Stoppard supo trasladarlo muy bien a la pantalla, sobre todo gracias a los actores.

Unos muy jóvenes Gary Oldman y Tim Roth dan vida a Rosencratz y Guildenstern y son quienes, a decir de Hartasánchez, por su gran capacidad histriónica, es que la adaptación logra trasmitir perfectamente un muy original análisis alterno de Hamlet. 

“El filme tiene una parte bastante compleja a nivel filosófico, lingüístico y de dramaturgia, pero hay un nivel de actuación y percepción que es muy accesible. Digerido por los actores, entendemos rápidamente el sentido. Gracias a ellos se disfruta más este cruce entre lo popular y lo culto, muy del humor británico”, subrayó.

El ciclo Charlas sobre cine y literatura: Shakespeare 400 años se lleva a cabo gracias a la colaboración de la Secretaría de Cultura, la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, la Cineteca Nacional y el British Council México.

La próxima charla se llevará a cabo el 16 de mayo en torno al filme El rey está vivo (2001), de Kristian Levring, una reinterpretación de El rey Lear. Participará el dramaturgo, narrador, ensayista y director de teatro mexicano David Olguín.

La entrada será gratuita y el cupo limitado. Las cortesías estarán disponibles el mismo día en la taquilla 5 de la Cineteca Nacional.

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